QUE LA MUERTE NOS ENCUENTRE VIVIENDO.


No me lo contaron, no lo soñé, aunque en aquel momento lo presentí...
Hace unos cuantos años, fui paciente de una mujer que siempre digo, hizo conmigo un milagro. Psicóloga ella, tenía una particularidad, estaba totalmente entregada y comprometida con su trabajo pero además disfrutaba viajando, haciendo sus propios collares y pulseras. Su mirada y su sonrisa la transformaban en una persona de esas que digo "brillan con luz propia". Me rescató, me enseñó a ver cosas que antes no veía pero por sobre todas las cosas, me ayudó a encontrar mi identidad.

Una enfermedad la visitó e hizo que pasara por una intervención a corazón abierto. Un día me llamó por teléfono y me dijo: Te llamo porque estoy viva y quiero que lo sepan las personas que amo.
Más tarde se complicó un poco más y tuvo otra porque encontraron agua en sus pulmones. Y después, no sé bien qué paso, pero me contactaron para contarme que partes de su cerebro habían sufrido una necrosis y que el daño era progresivo e irremediable.
La fui a ver para su cumpleaños, estaba en una Institución Psiquiátrica. Había un inconveniente con la sinapsis y hablaba con dificultad. Su cabeza pensaba pero le costaba ponerlo en palabras. De lo poco que podía decir, me miró y esbozó "mira cómo estoy, mirame, mira lo que me pasó".
En aquel momento, me pidieron que en lo posible no vaya a verla porque le hacía mal y volví a mi casa con una profunda angustia. La persona que me había ayudado tanto, ahora estaba ahí, y no podía hacer nada por ella. Durante días mi cabeza daba vueltas sobre esas dos palabras "progresivo e irremediable". Y no, yo sabía que ella tenía las herramientas para salir de ese pozo. Pero ¿cómo se lo decía si me pidieron que no la visite?

Pasó el tiempo y ni me atreví a preguntar cómo estaba, quien sabe si todavía recordaba quién era yo, pero un buen día vi su perfil en Facebook. ¿Cómo? ¿Era ella? Entre al Muro, vi fotos actuales y SI, era ella otra vez de pie, con sus ojos y su sonrisa. Le mandé un mensaje privado, me contó que ahora vivía en un Hogar y que estaba mucho mejor.

Después de tanto, hoy, a sólo un día de terminar el año, nos encontramos. Fuimos a tomar un café. No sabía nada de su estado, no sabía cómo la iba a ver. Toqué el timbre con ansiedad e incertidumbre y entonces, apareció. Su mirada llena de luz, su sonrisa extensa y ese brillo..., el suyo.
Resultó ser que ella decidió que quería vivir, que una mañana decidió volver a ser ella y entonces por esas cuestiones biológicas que todavía no tienen demasiada explicación, empezó el regreso.

Volvió a hablar, volvió a recordar las partes de su vida que antes habían quedado desordenadas, y puso en funcionamiento esas neuronas que no activamos cuando no las necesitamos. Ahí está otra vez, con su inteligencia, con sus ganas, con sus frases y pensamientos tan acertados. Yo creo en los milagros, pero tenerla frente a mí, ver lo maravilloso con mis propios ojos, es muy fuerte.

Hablamos sobre la muerte y es que en realidad todos vamos a morir. ¿Pero qué hacemos mientras tanto? Podemos quedarnos pasivos esperando la hora, o podemos vivir y disfrutar el camino. ¿Quién puede asegurar que mañana va a despertar? ¿Quién sabe cuántos años vivirá? Pero entonces ¡vivamos hoy! Hoy es el día para decir Te Amo, hoy es el día para tomar ese helado, ver esa película, hacer ese viaje, estudiar esa carrera, enamorarte de esa persona, dejar atrás lo que no sirve.
Hoy es el día para tomar ese café, para reírte, para quedarte mirando el cielo estrellado, para tomar esa copa de vino y brindar simplemente por estar vivo.

Le pedí que escriba un libro, que cuente su historia, que ponga en letras lo que vivió cada momento. Ella es una esperanza para quienes fueron diagnosticados con enfermedades neuronales "irreversibles" porque encontró el cómo, salir de ahí.
Ella ya no es la que conocí, es una nueva, se ha re - creado a sí misma, ella decidió vivir.
Casi a los umbrales de este 2017 que se va, una vez más vuelvo a creer que todo es posible cuando lo creemos.

Vamos a morir, pero que la muerte nos encuentre VIVIENDO.

Hoy actualizo esta historia. 
María Elena, viviste hasta el 18 de julio de 2023. Honro tu vida.





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